Hace unas semanas le dediqué una entrada a Ichigo 100%, mi manga favorito de todos los tiempos, y ahora le toca el turno a To Love-Ru, otra comedia romántica shonen que no tiene desperdicio ninguno.
El protagonista, Rito Yuuki está enamorado de Haruna Sairenji, compañera de colegio de toda la vida, y la única persona que lo había aceptado en cierto momento. Un día como si nada, mientras Rito se estaba bañando, apareció en su bañera una extraña chica de pelo rosa y con una especie de cola. Como todo había ocurrido sin que él se diese cuenta, al ser consciente de lo que estaba pasando vio que sus manos estaban en la pechonalidad de esta chica, Lala Satalin Deviluke, quien resultó ser la princesa del planeta Deviluke, y para colmo, el haberle tocado las tetas, aunque fuese inconscientemente y sin querer, supuso que Rito se le había declarado (ya que ésto en Deviluke era como una petición de mano). A partir de ese momento empezarán las aventuras y desventuras de este joven muchacho, en muchas de las cuales estará Lala presente, casi siempre con algún gadget fruto de la tecnología espacial, y que de una manera o de otra, harán que su vida cambie bastante, sobre todo por el hecho de tener que luchar con algunos alienígenas que están enamorados de Lala y les repatea que un terrícola simplón sea el que, en teoría, se va a casar con ella.
Decir también que la podéis encontrar en formato “leo” y en formato “veo”. El manga está cerrado y publicado, mientras que el anime todavía está en proceso, ya que es posterior. La verdad es que os recomiendo encarecidamente que le echéis un vistazo, y pese a que el sector masculino sea ampliamente deleitado, aquí una se parte el culo (incluso no descarto hacerme algún cosplay de esta serie jajajaja)
+ info: Wikipedia, FrozenLayer, MCAnime
Actualización: al mes siguiente la dejé porque entre que tenía que estudiar y que se había vuelto muy monótona… ahí se quedó, y todavía no he visto los capítulos que me faltan (unos 7 o así), pero la simple idea de pensarlo… me da una pereza tremenda.
Vale que al principio fuese bastante fan-service de por sí, pero cerca del final ya resultaba cansina la monotonía, así que ha pasado de ser una de mis favoritas a una de mis “no volver a ver”.
Dicho queda.






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