Hola!
Después de bastante tiempo de inactividad en general, me he animado a volver a escribir algo por aquí, e intentaré que mi motivación vaya in crescendo.
Hoy, mientras estaba perdiendo el tiempo, aunque realmente no lo estaba perdiendo ya que en mi MBP se estaban instalando diversos paquetes de Arch -una distribución de Linux que me he metido y la cual tiene su historia, que me la reservaré para otra entrada- y lo que tenía que hacer estaba en la partición de Mac OSX -esa también es otra historia-, así que me miré al espejo para ver las pintas que tenía y me fijé en mi pelo, el cual odio en muchas ocasiones, pero en ese momento, con la indumentaria que llevaba quedaba aceptablemente bien, y es raro que yo diga eso sin haberlo alisado o similares.
Esto me llevó a rememorar mi época de instituto, en la cual mis compañeros se metían conmigo y mi pelo ya que era amorfo, es decir, ni liso ni rizo, (aunque tirando más a rizo), pero con mucho volumen, y a mayores, como en mi pueblo apenas hay humedad, se me encrespaba muchísimo.
La situación me afectaba bastante, ya que me llamaban Vileda, Fregona, Estropajo, y similares. Lo que más me dolía es que mis supuestos amigos también lo hacían, simplemente por putear, aunque el tiempo me demostró que eran amigos de pega, es decir, esas lapas que se acercaban a los listos de la clase para que le pasasen los deberes y similares porque eran unos putos vagos y jetas de mierda.
A lo que iba, me empecé a acomplejar por mi pelo, no me gustaba y prácticamente lo tenía atado todo el día, excepto en casa. No lo hacía por comodidad como ahora, ya que al tenerlo más largo y tener demasiada cantidad, en ocasiones se hace incómodo, sobre todo en clase, pero antes, ni por esas, siempre atado, excepto cuando me lo alisaba, que quedaba más aceptable, hasta tal punto que muchos de los que se metían conmigo lo reconocían.
Seguro que si tuviese una 100 de pecho o similares, todos esos estarían callados como putas porque así quizá tendrían una oportunidad para sobarlas y tal (TRUE STORY), pero como la niña tendía a la normalidad… no importa, jodamos a la gente, y si duele, jodámosles más, ¡a quién le importa! Malditos macarras de palo y degeneración social… (otra TRUE STORY).
En fin, por suerte esa época ha quedado atrás, y ahora, aunque siga sin gustarme el formato de mi pelo, es lo que hay, intento cuidarlo como siempre he hecho, o incluso más, ya que en los tiempos citados antes me lo alisaba con bastante frecuencia, y ahora como que prefiero hacer otras cosas, y en Madrid, al ser un clima mucho más seco, no se me encrespa tanto. Mola.
Creo que me preocupaba demasiado, tendría que haberlos mandado a todos a la mierda, pero como no lo he hecho, se ha convertido en una historia más de la vida de Adri.
/* Entrada dedicada a E, para dar un poco por culo en su GoogleReader. */
Comentarios recientes