Todos sabemos que en esta vida nada ni nadie es perfecto, por mucho que nos intenten vender lo contrario, cosa que en el mundo Apple ocurre bastante, ya que el sectarismo de la gente alcanza niveles que rozan lo absurdo.
Bien es cierto que como maquera que soy estoy completamente enamorada del sistema operativo y de Stewie, Mi MacBook Pro, el cual no se separará de mi hasta que me sea inútil a la hora de trabajar, que lo relegaré a algún lugar de la casa para trabajar, y espero que ese día tarde mucho en llegar, que bastante me ha costado éste y bastante me cuesta también la carrera como para cambiar de ordenador como si de unas bragas se tratase.
Volviendo al tema, no negaré que el servicio técnico sea bueno, desde mi experiencia no tengo casi ninguna queja, pero muchas otras personas, por una cosa u otra, no opinan lo mismo.
No sé si con la fama se están empezando a abaratar costes, y los productos en sí, o qué coño está pasando en Cupertino, ya que los dispositivos más recientes (y hablando de recientes hablo desde el salto a Intel) suelen sufrir fallos de hardware. También es cierto que algunos salen rana por el motivo que sea, pero si estás pagando una buena pasta por ello, no se deberían cometer tales errores.
En mi caso, los fallos que encuentro son menores, aunque algunos son una gran putada (véase baterías de portátiles).
Bien es cierto que la batería original tuvo una vida bastante caótica, por lo que asumí la responsabilidad (aunque se supone que estas baterías son la leche y deberían durar y aguantar lo que les eches, sin viciarse ni nada similar) y me compré una nueva. Vale, todo perfecto, tratemos bien a la batería nueva de Stewie.
¿Qué ocurrió al noveno mes? No tengo ni idea, pero de tener una vida del 89% bajó de golpe al 26% y mi histeria es imaginable. La llevé al Corte Inglés, donde la había pillado, y me la dejaron en el Servicio Técnico unos días, diciéndome que cuando fui a por ella que en principio no tenía nada malo o raro.
Me quedé un poco a cuadros, pero bueno, la llevé a casa, probé y guay, vida al 87%, y así durante una semana. Pero volvió a las andadas… Y así sigue, dándome quebraderos de cabeza cada vez que la desenchufo porque el nivel oscila entre valores extremos (o muy altos o muy bajos). Es realmente estresante y estoy hasta ahí mismo, sí, eso que no tengo.
Al final acabaré haciendo como Hugo y pillarlas por eBay o algo…
Otra cosa bastante extraña que me ha pasado ha sido la rotura de mis auriculares del iPhone, los que vienen con el aparatito en la caja y esas cosas. Siempre los había tratado bien, bueno, en general trato todo bien, pero un día, anonadada me quedé al sacarme uno de los cascos de la oreja, que había salido la tapita metálica que se mete dentro con agujeritos a lo colador para oir el sonido (no me sé el nombre y me da pereza buscarlo, lo siento). A las 3 semanas estaba partido el borde de plástico de debajo de la tira de goma gris que engancha con esta tapita.
Conclusión: a tomar por culo. Nunca me duraron tan poco unos auriculares, lo juro. Los del iPod video 5G, que me lo regalaron las navidades del año en que salió, me duraron hasta el año pasado, y esos sí que habían sufrido algún que otro percance, lo único que se empezó a deteriorar fue el trozo de goma que cubría el cable antes del minijack. Los del iPhone me han decepcionado.
Y hablando del iPhone, otra cosa que también se está jodiendo es el cable por la zona anterior al conector típico de Apple, no el USB. Me parece muy raro también, ya que ese es el cable oficial de la mesilla de noche y de allí no se mueve, por lo que no entiendo este deterioro, lo juro.
En cambio, el del iPod (el mismo que he comentado antes) es el que danza del dock a la mochila o bolso, dependiendo de lo que vaya a hacer o a donde vaya, y de un lado a otro, por lo que tendría que estar más cascado debido a la vida que ha llevado y los años que tiene. Pues no, como nuevo.
No sé qué está pasando, de verdad. ¿Por qué las cosas de antes duraban más y ahora, con las tecnologías de la leche que hay son peores? No lo entiendo. Tampoco entiendo que las baterías de los MacBook hayan salido mejores que las de los PRO, que se supone que a los últimos se les da bastante más caña y deberían ser de lo mejor.
En fin… no todo lo de Apple es inmaculado. Y que empiecen a fastidiarse cosas por las que te has dejado una buena pasta toca las narices. Aun así, me considero un poco afortunada porque podría haber sido todo peor, pero el derecho al pataleo no me lo quita ni Steve Jobs.
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